Investigación

vacunas antitumorales

Algunos organismos pueden evitar la aparición del cáncer, por ejemplo, con la adopción de conductas preventivas, como evitar fumar (dicho hábito está ligado con el cáncer de pulmón); evitar la exposición excesiva al sol (dicha exposición está ligada a la aparición del melanoma, un cáncer de piel sumamente agresivo). Sin embargo, en la inmensa mayoría de los tumores no es posible evitar su aparición. Por lo tanto, debemos construir “protectores de avalanchas”.
Los protectores de avalanchas naturales son los elementos del sistema inmune: anticuerpos y linfocitos. Pero, estos no controlan normalmente el tumor; por lo menos en aquellas personas donde hubo desarrollo tumoral.
El desafío para el estudio y la investigación será descubrir si en una persona que espontáneamente no puede rechazar el tumor es posible llegar a inducir ese rechazo.
Para ello se está trabajando desde hace varios años en el diseño de vacunas antitumorales. En cáncer, las vacunas utilizadas hasta ahora se denominan “terapéuticas”, ya que se utilizan una vez que la enfermedad se ha declarado, a diferencia de las “vacunas profilácticas” utilizadas en enfermedades infecciosas y que sirven para “prevenir” una infección determinada.

La dotación del moderno equipamiento con que cuenta el CENTRO DE INVESTIGACIONES ONCOLÓGICAS DE FUCA permite la realización de investigaciones destinadas a estudiar y comprender, con mayor amplitud y excelencia, los mecanismos inmunológicos que existen en el organismo humano para defenderse de la enfermedad del cáncer; potenciar estos mecanismos e investigar las estrategias que el tumor utiliza para evadir el ataque inmunológico que trata de suprimirlo.

El sistema inmune posee un amplio sistema de defensas que puede desplegar potencialmente ante el peligro de una enfermedad: leucocitos polimorfonucleares, linfocitos, monocitos, células dendríticas y anticuerpos solubles que pueden enfrentarse a “agentes extraños”, entre los que se encuentran las células tumorales.

Para ello es necesario “educarlo”: necesita reconocer la diferencia entre las células normales y las del cáncer. Esta educación es la que se intenta a través de las vacunas antitumorales.

En los últimos años CIO ha trabajado en el desarrollo de una vacuna antitumoral utilizando células del sistema inmune (células dendríticas) que incorporan células tumorales irradiadas, con el objeto de despertar inmunidad contra las células tumorales al ser inyectadas en el organismo.

Los resultados en ratones y la puesta a punto en el modelo humano permitieron llegar en la actualidad al desarrollo del ensayo clínico de una vacuna, denominada CDh/Apo-Nec, en pacientes con melanoma.

La respuesta inmune inducida en los pacientes vacunados se estudia mediante la cuantificación de parámetros de la respuesta humoral (presencia de anticuerpos específicos que reconozcan las células tumorales) y celular (secreción de citoquinas, proliferación de linfocitos in vitro, DTH, etc.) en muestras tomadas antes y después de la vacunación, además del seguimiento clínico de los pacientes.
El melanoma es un tumor de piel originado en los melanocitos, y que podría deberse a una exposición aumentada a la radiación ultravioleta.

ENSAYOS CLINICOS REALIZADOS (Aprobados por la ANMAT)

En el primer estudio clínico (2002-2004) se utilizó una mezcla de antígenos tumorales para vacunar a 20 pacientes, junto con sustancias que aumentan la respuesta inmune.

El resultado de este estudio ha demostrado que el procedimiento terapéutico tiene escasa toxicidad y ha determinado que el 70% de los pacientes con melanoma estadío III (ganglios linfáticos afectados) aún permanecen libres de enfermedad, cuatro años después de la cirugía.
En el segundo estudio clínico (2004-2005) se emplearon células dendríticas como vacuna después de incorporárseles células tumorales de melanoma irradiadas, en 16 pacientes con melanoma. La vacuna fue bien tolerada y de acuerdo con las observaciones prolonga el período libre de enfermedad en pacientes con melanoma estadío II C y III.

Mediante la combinación de investigación básica e investigación clínica se espera avanzar rápidamente en el desarrollo de vacunas terapéuticas contra el melanoma y otros tumores.
En noviembre de 2006 se publicaron los resultados preclínicos acerca de esta vacuna para su publicación en el Journal of Translational Medicine.
Futuros objetivos planean extender el desarrollo de vacunas de células dendríticas al cáncer de colon y mama humano, además del melanoma.